Bailando con muletas
Son las 00:13 de la madrugada, acabo de salir de mi primera ducha después de 2 meses, me apena contar esto pero todo este tiempo me he estado bañando con trapos y mangueras en silla de rueda, si, asi como se lavan los autos.
Estos dos últimos dias han sido como un nuevo paso que aprendí de baile, ver que estoy perdiendo mi miedo y al mismo tiempo adquiriendo otros. Uno y paso adelante, dos y otro más, tres un paso hacia atrás.
Un, dos, tres.
Un, dos, tres.
Uno, paso sin una muleta, dos, paso agarrada de la mano y tres. Tres, paso hacía atrás, dolores vuelven a aparecer. Señor coreógrafo, ¿lo estoy haciendo bien?
Uno, paso de subida, dos, paso de bajada, tres, me voy a la cama.
Estoy dándome cuenta que mi personalidad está cambiando, sigo riéndome viendo tiktoks, sigo tratando de encajar y caerles bien a todos. Pero muy dentro mío esto se está apagando.
Dibujar ya no me motiva, jugar algún juego no me emociona. Mi futuro no me da miedo, simplemente solo lo quiero dejar ir todo, como podría importarme si tengo las dos manos ocupadas.
Un, dos, tres.
Un, dos, tres.
No me gusta este baile, quiero parar. Quiero parar por un momento y no sentir la necesidad de seguir moviéndome. Quiero parar y pensar en otra cosa que no sea en mis piernas. Lo que sea, en mi cutis, en mi cabello. Nada me importa.
¿Por qué tuve que ser yo la que le toco bailar en muletas? ¿Por qué no me dejaste tranquila con otra cosa?
Mi otra pierna me está doliendo igual. ¿Cuándo terminará todo esto?
Me veo bipolar diciendo que estoy feliz un día y al otro vuelvo al tercer paso.
Un, dos, tres.
Cada quien tiene sus propios demonios.
Un, dos, tres,
¿Por qué me toco esto a mí?
Un, dos, tres.
Envidio a la gente que solo está deprimida y sin rumbo, porque al menos pueden ponerse de pie y buscar.
Un, dos, tres.
Ya basta.
Tres, quiero caminar sin pensar.
