Iniciando.

Desde hace mucho tiempo he querido hacer mi blog, uno mas elaborado obviamente.
Tenía unos 16 cuando me cree uno, allá cuando existía el blogspot, lleno de stickers y gifs de Hello Kitty. Ahora que tengo 31 años quiero iniciar desde cero de nuevo, esta vez espero no dejarlo tanto de lado.Recuerdo que cuando salí de la universidad (diseño gráfico) me dije a mi misma que tengo que hacer mi propio sitio web, solo necesitaba romperme la pierna para dejar de postergar ese objetivo.
Muchos llegaron aquí por mi Instagram, pero se que alguna alma curiosa habrá caído aquí sin saber que onda con esta chica, asi que quisiera presentarme un poquito nada más:

A estas alturas decir que me llamo Gabriela es muy obvio, pero bueno, soy una boliviana que estudió diseño gráfico, mis primeros años la pasé como la mayoría, en escritorios chicos, con una pc mala editando fotos de hamburguesas y ropita de bebé. No me arrepiento de haber estado metida por unos 3 años en distintas agencias, pero no lo volvería a hacer por el bien de mi salud mental.
Independientemente del ambiente laboral que uno puede experimentar, aprendí a dialogar con gente, clientes, jefes y entendí cuando es bueno dar mi opinión y cuando no. Es cansador cuando tu le pones mucho esfuerzo a algo y luego te dicen que no les gusta y que hagas otra cosa mas sencilla y rápido porque no hay tiempo, creo que fue ese el momento que me di cuenta que yo no sirvo para seguir ordenes.
En estos años de incertidumbre, ya tenía mi primera tableta, y empecé a experimentar, seguía artistas de todo el mundo, conocí el trabajo de Mary Blair y estaba fascinada con el arte de Disney, sin darme cuenta ya estaba adquiriendo un estilo, entendiendo los colores y como se usan los pinceles para crear texturas y luces.
Ahora que lo pienso, creo que en ese tiempo pude haber hecho más, pude haber agarrado libros y aprendido sobre la anatomía humana, luces y sombra también me pudo ayudar, pero no lo hice, y ahora es un poco frustrante ver mis errores al momento de que muestro mi trabajo, quizás sea algo normal entre artistas, nunca estar satisfecho con tu trabajo, quizás solo sea el síndrome del impostor.
Pasando los años y el miedo de mostrar mi trabajo fue desapareciendo, pensé que ya era hora de mostrarme ante el mundo y me cree mi portafolio en Instagram. Porque de qué sirve esperar tanto hasta sentirte suficiente, si puedes empezar ahora y seguir creciendo, esto es algo que me tomó mucho tiempo aprender.
Conecté con mucha gente, entre ellos artistas y conocer a algunos en persona me alegro muchísimo. Algunos de ellos ahora son mis amigos y es gratificante tener gente de tu entorno que están luchando igual que tu en este mundo cruel para ilustradores.

Ya habrá pasado unos 2 años que inicié mi pequeño emprendimiento, emprendimiento… no me gusta esa palabra, pero si, eso, hago mis productos y los vendo en mi país.
Me va bastante bien, me divierto y me gusta lo que hago, saber que la gente aprecia lo que haces y compran tal cual tu muestras lo que tienes es lo mejor de la vida, para llegar a este punto claro que tuve que batallar mucho, aprender yo sola fue costoso, encontrar los materiales mucho más, recuerdo llorar de la frustración porque no podía tener las hojas que quería ya que en Bolivia no venden jaja, lloro muy fácil, si.

Este año quería crecer como persona, la verdad que comencé el 2022 con una infección, todo terrible, enero me golpeo de golpe, tener dolores que no podía explicar me hicieron llevar a varios especialistas; gastroenterología, traumatología, médicos generales, qué no hice. Hasta que un día caí con un neurólogo, no estaba convencida, pero tenia que ir, ya que estos dolores se intensificaban cuando pasaba por crisis nerviosas. Para no hacer el cuento tan largo, fui diagnosticada con Fibromialgía, una enfermedad crónica difícil de explicar, pero en resumen, duele, y duele más cuando ando deprimida.
Como no quiero tomar medicamentos de por vida, me dije a mi misma que debo saber manejar esto y hacer lo más posible porque todo sea natural, inicié hacer yoga en Febrero, tuve una bicicleta y me inscribí a natación, todo para mantenerme anímicamente bien y controlar la fibro. Me sentía en la gloria, aunque mi cuerpo estaba cansado de tantas actividades, es un bonito dolor que quiero volver a sentir cuando esté bien.
